Usar lavados nasales con solución salina antes de dormir puede mejorar la respiración y reducir el babeo.
3. Infusiones relajantes
Bebidas como manzanilla, lavanda o tila ayudan a relajar los músculos y mejorar la calidad del sueño.
4. Control del reflujo
Evita comidas copiosas o muy condimentadas antes de dormir. Dormir con la cabecera de la cama ligeramente elevada también puede ayudar.
5. Ejercicios orales
Fortalecer los músculos faciales con ejercicios de deglución y pronunciación puede mejorar el control de la saliva.
6. Hidratación adecuada
Mantenerse bien hidratado durante el día favorece un equilibrio en la producción de saliva y evita la sensación pegajosa en la boca.
