
Cuando mi esposo no estaba en casa, mi suegro me pidió que tomara un martillo y rompiera el azulejo detrás del inodoro. Oculto allí había un agujero… y dentro de él encontré algo verdaderamente aterrador
Me quedé helada.
Eran imágenes de mujeres. Algunas jóvenes, otras adultas. Todas tomadas desde un ángulo extraño, como si hubieran sido observadas sin permiso. Algunas estaban en la calle, otras dentro de casas… y una de ellas era yo.
Una foto mía en la ducha, tomada desde afuera de la ventana del baño, meses atrás.
Sentí la sangre abandonar mi rostro.
—¿Qué… qué es esto? —susurré.
Mi suegro cerró la puerta del baño con llave, respirando agitado.
—No tenemos mucho tiempo —dijo—. Antes de que él vuelva, necesitas saber la verdad. Y no va a gustarte.
Mi corazón comenzó a golpear tan fuerte que me dolía.
—¿Mi marido hizo esto?
Mi suegro negó lentamente… pero su respuesta no me dio alivio.
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