Cuando mi esposo no estaba en casa, mi suegro me pidió que tomara un martillo y rompiera el azulejo detrás del inodoro. Oculto allí había un agujero… y dentro de él encontré algo verdaderamente aterrador

Cuando mi marido salió de casa esa mañana, pensé que sería un día normal. Estaba preparando café cuando escuché a mi suegro golpear la puerta principal. Él casi nunca venía sin avisar, pero no me sorprendió demasiado; desde que mi marido y yo nos mudamos a la casa familiar, él pasaba a “supervisar” cada reparación que hacíamos.

—¿Tienes un minuto? —preguntó, entrando sin esperar respuesta.

Asentí, aunque su tono me hizo sentir un pequeño nudo en el estómago.

—Necesito que veas algo en el baño —añadió, caminando directo hacia allí.

Lo seguí, limpiándome las manos con una toalla. Cuando entré al baño, lo encontré observando fijamente la pared detrás del inodoro. Su expresión era tensa, casi ansiosa, muy diferente a su actitud autoritaria habitual.

—Quiero que tomes un martillo y rompas ese azulejo —me dijo señalando uno en particular, ligeramente agrietado.

vedere il seguito alla pagina successiva