Después de un día activo (actividad física intensa, largas caminatas o estar de pie durante un tiempo prolongado), los músculos pueden reaccionar contrayéndose involuntariamente durante la noche.
Posición para dormir
Dormir con los pies apuntando hacia abajo (dedos en punta) promueve el acortamiento de los músculos de la pantorrilla, lo que aumenta el riesgo de calambres.
Ciertas condiciones de salud
Ciertas afecciones, como el embarazo, la diabetes, los trastornos de la tiroides o ciertos trastornos nerviosos, hacen que los calambres nocturnos sean más frecuentes.
Efectos secundarios de ciertos medicamentos
Ciertos tratamientos, como los diuréticos, las estatinas o los betabloqueantes, pueden favorecer la aparición de calambres.
¿Cómo prevenir los calambres nocturnos?
¡Afortunadamente, unas cuantas acciones sencillas pueden marcar la diferencia!
Hidrátate lo suficiente
Beba agua regularmente a lo largo del día. En caso de sudoración intensa (calor o actividad física), opte también por bebidas ricas en electrolitos.
Practica estiramientos suaves
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