Es posible que no bebas suficiente agua a lo largo del día. Cuando estás deshidratado, el cuerpo tiene dificultades para mantener un equilibrio adecuado de electrolitos (potasio, magnesio, calcio), esenciales para el correcto funcionamiento muscular. Como resultado, los músculos se vuelven más susceptibles a los espasmos.
Una desmineralización
La falta de magnesio , calcio o potasio es un factor bien conocido en los calambres musculares. Estos nutrientes permiten que los músculos se contraigan y luego se relajen adecuadamente.
Mala circulación sanguínea
Permanecer sentado o acostado durante largos periodos sin moverse puede ralentizar la circulación, especialmente en las piernas. Al estar menos oxigenados, los músculos se vuelven más propensos a contracciones involuntarias en reposo.
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fatiga muscular
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