
Una bebida que debilita los huesos desde dentro hacia fuera
Un corazón que también brinda
Los efectos no se limitan a la boca ni al hígado. Los refrescos también pueden afectar al sistema cardiovascular. Contribuyen al aumento de la presión arterial, elevan los niveles de colesterol malo y aumentan el riesgo de sufrir infartos. En resumen, tras su aparente inocencia, la lata contiene una mezcla que dista mucho de ser inocua para nuestra salud.
Alternativas más inteligentes (e igual de divertidas).
Por suerte, existen soluciones para disfrutar sin correr riesgos. Considere lo siguiente:
Aguas con gas ricas en minerales, especialmente calcio;
infusiones heladas caseras sin azúcar añadido;
leche o bebidas vegetales fortificadas con calcio;
aguas con saborizantes naturales como limón, pepino o menta.
Estas opciones no solo son refrescantes, sino que también cuidan tus huesos, dientes y tu bienestar general.
¿Y si la bebida que realmente te hace sentir bien es la que te hace sentir bien desde dentro hacia fuera?