Un ejercicio sencillo, inspirado en prácticas japonesas, que puede ayudar al control de la presión arterial.

Despertar cada día con la preocupación de que el corazón pueda fallar no es una exageración para millones de personas. La presión arterial elevada, conocida como el “asesino silencioso”, suele avanzar sin síntomas claros hasta provocar un evento grave como un infarto o un accidente cerebrovascular.
Muchas personas toman medicamentos, reducen la sal y caminan más, pero aun así sienten que su presión sigue fuera de control.

En varias regiones de Japón, especialmente en comunidades longevas como Okinawa, es común ver adultos mayores con arterias flexibles y una circulación saludable incluso después de los 80 o 90 años. No se trata solo de su dieta, sino de una forma distinta de cuidar el cuerpo a través del movimiento.

Estos métodos no son ejercicios intensos ni gimnasia tradicional. Son técnicas suaves que ayudan a que los vasos sanguíneos se relajen, la sangre fluya mejor y el sistema nervioso reduzca las señales de alarma que elevan la presión.


Por qué la presión sube con la edad

Con los años, las arterias pierden elasticidad. Es como si las tuberías de una casa se llenaran de residuos y se volvieran rígidas. Cuando eso ocurre, el corazón debe bombear con más fuerza para que la sangre circule, lo que eleva la presión.

Además, el estrés, la mala postura, la falta de movimiento y la respiración superficial hacen que el cuerpo viva en un estado constante de alerta. Ese estado provoca que el corazón lata más rápido y los vasos se contraigan.

Los ejercicios que verás a continuación ayudan a revertir este proceso de manera natural.


Ejercicio 4 – La vibración capilar (método Nishi)

Este movimiento se usa en centros de rehabilitación en Japón para reactivar la circulación en manos y pies.

Para qué sirve

Con el tiempo, la sangre tiende a estancarse en las extremidades. Esto provoca manos frías, pies dormidos y obliga al corazón a trabajar más.

La vibración ayuda a que la sangre regrese al centro del cuerpo y despeje los pequeños vasos.

Cómo hacerlo

  1. Acuéstate boca arriba en una cama firme o en el suelo.

  2. Eleva brazos y piernas hacia arriba, relajados.

  3. Comienza a sacudir suavemente manos y pies, como si los vibraras.

  4. Mantén el movimiento durante 60 segundos respirando profundo.

  5. Baja lentamente las extremidades y descansa.

Este ejercicio es ideal al despertar.


Ejercicio 3 – “Tocar el cielo”

Este movimiento corrige la postura cerrada que provoca respiración superficial y estrés interno.

Para qué sirve

Cuando los hombros están encorvados y el pecho cerrado, el cuerpo interpreta que hay peligro. Esto eleva la presión.

Cómo hacerlo

  1. Siéntate con la espalda recta.

  2. Entrelaza los dedos frente al pecho.

  3. Eleva los brazos lentamente mientras inhalas profundo.

  4. Estira todo lo que puedas durante 3 segundos.

  5. Baja los brazos soltando el aire lentamente.

  6. Repite 5 veces.

Este ejercicio abre el pecho, mejora la respiración y calma el sistema nervioso.


Ejercicio 2 – Elevación de talones (el “segundo corazón”)

Las pantorrillas funcionan como una bomba que ayuda a que la sangre suba desde los pies al corazón.

Para qué sirve

Si las pantorrillas están débiles, la sangre se queda en los tobillos y el corazón debe esforzarse más.

Cómo hacerlo

  1. De pie, sujétate del respaldo de una silla.

  2. Eleva los talones lentamente hasta quedar en puntas de pie.

  3. Aprieta las pantorrillas un segundo.

  4. Baja lentamente.

  5. Haz 20 repeticiones.

Si no puedes hacerlo de pie, también funciona sentado.


Ejercicio 1 – La técnica de la toalla (isometría de manos)

Este es uno de los métodos más efectivos para relajar las arterias.

Por qué funciona

Al apretar una toalla, se bloquea temporalmente el flujo de sangre. Al soltar, ocurre una oleada de circulación que libera óxido nítrico, una sustancia que dilata los vasos y baja la presión.

Cómo hacerlo

  1. Enrolla una toalla formando un cilindro.

  2. Siéntate con la espalda recta.

  3. Aprieta la toalla con una mano al 30–50% de tu fuerza.

  4. Mantén 2 minutos respirando normal.

  5. Descansa 1 minuto.

  6. Cambia de mano.

  7. Repite dos veces por cada mano.

Hazlo 3 veces por semana.


Consejos y recomendaciones

  • Mide tu presión antes y después de iniciar estas prácticas para ver los cambios.

  • Combina estos ejercicios con buena hidratación y reducción de alimentos ultraprocesados.

  • Respira siempre lento y profundo durante cada ejercicio.

  • Si tomas medicación, no la suspendas sin indicación médica.

  • La constancia es más importante que la intensidad.

 

La presión alta no es solo un problema de edad ni una sentencia inevitable. Con movimientos simples, postura correcta y activación de la circulación, el cuerpo puede recuperar su equilibrio natural. Tus manos, tus piernas y tu respiración pueden convertirse en aliados para cuidar tu corazón y tu bienestar.