El jengibre es un antiinflamatorio natural que favorece la circulación y evita la formación de coágulos. Su infusión ayuda a mantener la sangre fluida y a controlar la presión arterial. Lo ideal es consumirlo fresco, rallando un pequeño trozo de raíz en agua caliente. Además, aporta energía y fortalece el sistema inmune.
3. Té de hibisco o jamaica
El té de hibisco es conocido por su efecto hipotensor. Sus antocianinas ayudan a regular la presión arterial y mejorar la salud de los vasos sanguíneos. Tomar una taza de té de jamaica al día, sin azúcar, puede ser un remedio natural para quienes buscan controlar la hipertensión de forma sencilla y efectiva.
4. Té verde
Considerado uno de los tés más completos, el té verde contiene catequinas, potentes antioxidantes que reducen el riesgo de obstrucciones arteriales. Además, ayuda a mantener un peso saludable, lo que indirectamente protege el corazón. Una o dos tazas diarias son suficientes para aprovechar sus beneficios sin afectar el sueño.
5. Té de cúrcuma
La cúrcuma, gracias a su compuesto activo llamado curcumina, reduce la inflamación y protege el corazón contra el daño oxidativo. El té de cúrcuma también favorece la circulación sanguínea y puede combinarse con un poco de pimienta negra para potenciar su efecto.
