Demanda extra de energía.
El cuerpo tiene que esforzarse más para que el líquido frío vuelva a su temperatura corporal (alrededor de 37 °C/98,6 °F). Esto requiere energía, que de otro modo podría utilizarse para la digestión.
Posible acidez o malestar
Para algunas personas, el cambio repentino de temperatura puede provocar espasmos musculares en el tracto digestivo, que pueden sentirse como calambres leves o incluso reflujo ácido.
¿Debes evitar el agua fría por completo?
La buena noticia es que beber agua fría no es peligroso para la mayoría de las personas sanas. El cuerpo es muy adaptable y, con el tiempo, compensará la diferencia de temperatura. Sin embargo, si sueles experimentar hinchazón, indigestión o dolor de estómago después de las comidas, cambiar a agua a temperatura ambiente o tibia podría ayudarte a aliviar esos síntomas.
Alternativas más saludables
Bebe agua tibia o té de hierbas después de las comidas para favorecer la digestión.
Si te gustan las bebidas frías, espera al menos 30 minutos después de comer antes de tomar agua helada.
Intente beber agua antes de las comidas en lugar de inmediatamente después; esto ayuda a hidratar su cuerpo e incluso puede ayudar a controlar el peso.
Reflexiones finales
Un vaso de agua helada después de comer puede parecer refrescante, pero su sistema digestivo podría no estar de acuerdo. Si bien no es perjudicial con moderación, el hábito repetido de beber agua muy fría justo después de comer podría dificultar la digestión con el tiempo. Para una digestión más fluida y un mayor bienestar general, pruebe con bebidas a temperatura ambiente o calientes. Tu estómago te lo agradecerá.
