Preparación
1. Preparación de la masa:
En un bol grande, mezclar la harina, el azúcar y la sal. Añadir la mantequilla fría en cubos y desmenuzarla con las yemas de los dedos hasta obtener una textura arenosa. Incorporar la yema de huevo y la cantidad justa de agua fría para que la masa se una. Darle
forma de disco, envolverla en film transparente y refrigerar durante 30 minutos .
2. Extiende y hornea la masa.
Precalienta el horno a 190 °C (375 °F) . Sobre una superficie enharinada, extiende la masa fría y colócala en un molde para tarta de 23 cm (9 pulgadas). Recorta los bordes y pincha el fondo con un tenedor.
Cubre la masa con papel de horno y rellénala con legumbres secas o arroz. Hornea a ciegas durante 15 minutos , luego retira las legumbres y hornea durante otros 10 minutos , o hasta que esté ligeramente dorada. Deja enfriar por completo.
3. Preparar la crema pastelera de vainilla
: En una cacerola mediana, calentar la leche a fuego medio hasta que esté tibia (sin que llegue a hervir). En un bol aparte, batir las yemas de huevo, el azúcar y la maicena hasta obtener una mezcla pálida y homogénea.
Verter poco a poco la leche tibia sobre la mezcla de huevo, batiendo constantemente para evitar que se corte. Volver a poner la mezcla en la cacerola y cocinar a fuego medio, removiendo continuamente hasta que espese y adquiera una crema pastelera suave.
Retirar del fuego, añadir la esencia de vainilla y dejar enfriar ligeramente.
4. Monta la tarta:
Vierte la crema pastelera caliente en la base de tarta fría. Alisa la superficie con una espátula y espolvorea ligeramente nuez moscada para darle un toque tradicional.
5. Hornea a la perfección.
Reduce la temperatura del horno a 160 °C (325 °F) y hornea la tarta rellena durante 20-25 minutos , hasta que la crema pastelera esté firme pero aún ligeramente temblorosa en el centro. Deja que se enfríe completamente a temperatura ambiente y luego refrigérala durante al menos 1 hora antes de servir.
Sugerencias de presentación
Sírvela fría o a temperatura ambiente, espolvoreada con azúcar glas o con una cucharada de nata montada. Esta tarta combina a la perfección con frutos rojos frescos, un chorrito de caramelo o una taza de café caliente. Su textura suave y cremosa, junto con su delicado sabor, la hacen ideal tanto para ocasiones informales como elegantes.
Conclusión
La tarta clásica de crema pastelera de vainilla es mucho más que un postre: es una oda a la sencillez y el equilibrio. Su base de masa quebrada mantecosa es el complemento perfecto para la suave crema pastelera, mientras que el toque de vainilla y nuez moscada crea un aroma reconfortante que evoca la calidez del hogar.
Ya sea que la disfrutes como una elegante pieza central para una cena o como un capricho tranquilo un domingo por la tarde, esta tarta encarna la belleza atemporal de la repostería clásica: rica en tradición, textura y sabor. Una sola rebanada, y recordarás por qué los postres más sencillos suelen dejar los recuerdos más imborrables.
