La mala circulación sanguínea es un problema común que afecta a muchas personas, especialmente a medida que envejecemos. Con el tiempo, el sistema circulatorio puede verse afectado, manifestándose con mayor frecuencia en las piernas. Esta afección no solo puede causar molestias, sino que también puede ser un indicador de otros problemas de salud subyacentes. Si bien el colesterol alto es una de las principales causas de la mala circulación, otros factores contribuyen a su desarrollo, como una dieta baja en fibra, el consumo excesivo de sal, la falta de hidratación adecuada y un estilo de vida sedentario. Afortunadamente, existen soluciones efectivas para mejorar la circulación y aliviar los síntomas asociados.
¿Qué es la mala circulación y por qué se produce?
La mala circulación sanguínea se produce cuando el flujo sanguíneo por las venas y arterias se reduce o se dificulta. Esto puede deberse a la acumulación de placa en las arterias (ateroesclerosis), causada por niveles altos de colesterol u otros factores como la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad. Además, hábitos como el tabaquismo, una dieta poco saludable y la falta de ejercicio regular pueden agravar el problema.
Síntomas comunes de mala circulación
Los síntomas de mala circulación pueden variar, pero los más comunes incluyen:
Hinchazón en piernas y pies: Debido a la acumulación de líquido.
Calambres y dolores musculares: Sobre todo por la noche.
Sensación de pesadez y fatiga en las piernas.
Hormigueo o entumecimiento: conocido como parestesia.
Cambios en la piel: como sequedad, enrojecimiento o úlceras.
