Se parece a tu hijo desaparecido

La voz de Victoria se convirtió en un susurro. “Se ve… igualito a él”.
Por un instante, Marcus se quedó sin aliento. Había pasado más de una década buscando sombras: contratando investigadores, pegando carteles de desaparecidos por todo el estado, manteniendo la habitación de su hijo intacta como si pudiera regresar en cualquier momento. Y sin embargo, allí, a plena luz del día, estaba un niño que podría haber sido su reflejo del pasado.
Victoria dio un paso adelante con cautela. “Hola, cariño… ¿estás bien?”
El niño levantó la vista el tiempo suficiente para que Marcus viera sus ojos: del mismo azul profundo que los de su difunta esposa.
“¿Dónde están tus padres?”, preguntó Victoria.
La voz del niño era apenas un susurro. “No tengo”.
Marcus sintió un nudo en el pecho. “¿Cómo te llamas?”.
“Daniel”, dijo el niño.
El mundo de Marcus se tambaleó. Ese era el nombre que él y su esposa habían elegido hacía tantos años…
Lo que sucedió después dejó a todos los transeúntes paralizados.

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