Ingredientes
Para el pastel:
3 huevos separados en claras y yemas: Las claras proporcionan la estructura aérea y esponjosa característica, mientras que las yemas aportan cremosidad, color y actúan como emulsionante natural para integrar todos los ingredientes de manera homogénea.
100g de azúcar: Proporciona la dulzura equilibrada necesaria y ayuda a estabilizar las claras montadas, creando también una textura más suave en la masa final. El azúcar también contribuye a la conservación del pastel.
1 cucharadita de esencia de vainilla: Añade una nota aromática sutil y elegante que realza todos los sabores sin dominarlos, aportando complejidad y sofisticación al resultado final del postre.
200g de yogur natural: La estrella del pastel, aporta cremosidad, acidez equilibrada y humedad, creando esa textura única que da nombre al postre. El yogur también añade beneficios nutricionales y un sabor fresco distintivo.
150g de harina de trigo todo uso: Proporciona la estructura básica del pastel, creando la red de gluten necesaria para sostener todos los ingredientes mientras mantiene una textura ligera y esponjosa.
1 cucharadita de polvo de hornear: Agente leudante que garantiza el crecimiento adecuado del pastel durante el horneado, trabajando en conjunto con las claras montadas para crear máxima esponjosidad.
1 pizca de sal: Realza todos los sabores y equilibra la dulzura, además de ayudar a estabilizar las claras montadas durante el batido, mejorando su volumen y consistencia.
50ml de aceite vegetal o mantequilla derretida: Aporta humedad y suavidad a la textura final, evitando que el pastel se reseque y contribuyendo a esa sensación de derretirse en la boca.
Para la cobertura opcional:
200ml de nata para montar: Crea una cobertura ligera y cremosa que complementa perfectamente la textura del pastel, añadiendo un elemento visual atractivo y un contraste de texturas.
1-2 cucharadas de azúcar glas: Endulza la nata montada de manera sutil y ayuda a estabilizarla, proporcionando la dulzura justa sin resultar empalagosa.
Frutas frescas variadas: Fresas, frambuesas, moras o cualquier fruta de temporada que aporte color, frescura y un contraste ácido que equilibra la cremosidad del conjunto.
Preparación
Etapa 1: Precaliente su horno a 170°C (340°F). Durante este tiempo, engrase completamente un molde redondo de 20 centímetros de diámetro y cúbralo con papel pergamino, asegurándose de que sobresalga ligeramente por los bordes para facilitar el desmoldado posterior. Alternativamente, puede espolvorear harina sobre el molde engrasado.
Etapa 2: Separe cuidadosamente las claras de las yemas, asegurándose de que no quede ni rastro de yema en las claras ya que esto impediría que monten correctamente. En un bol grande y completamente limpio, bata las claras con una pizca de sal hasta que formen picos firmes y brillantes. Reserve en el refrigerador para mantener su estabilidad.
Etapa 3: En otro bol amplio, bata vigorosamente las yemas con el azúcar durante 3-5 minutos hasta obtener una mezcla cremosa y de color amarillo claro. Incorpore el yogur natural y la esencia de vainilla, mezclando suavemente hasta lograr una integración completa y homogénea sin grumos.
Etapa 4: Tamice la harina junto con el polvo de hornear directamente sobre la mezcla de yemas para evitar grumos y asegurar una distribución uniforme. Añada el aceite o mantequilla derretida y mezcle con movimientos envolventes usando una espátula hasta obtener una masa lisa y homogénea, evitando el batido excesivo.
Etapa 5: Incorpore las claras montadas a la mezcla anterior en tres tandas, utilizando movimientos envolventes muy suaves de abajo hacia arriba para preservar todo el aire incorporado. Vierta inmediatamente la masa en el molde preparado, alise la superficie delicadamente y hornee durante 30-40 minutos hasta que esté dorado y un palillo salga limpio. Deje enfriar en el molde 10 minutos antes de desmoldar completamente sobre una rejilla.
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