Quesadillas de Queso y Jamón

Ingredientes (para 4 quesadillas)
4 tortillas de maíz o harina (según tu preferencia): La base fundamental que envuelve todos los ingredientes, proporcionando estructura, sabor característico y esa textura que puede ser suave o crujiente según la preparación.

200 g de queso Oaxaca, manchego o mozzarella (deshebrado o rallado): El protagonista cremoso que se funde creando hilos deliciosos, aportando riqueza, textura sedosa y ese sabor lácteo reconfortante que define las quesadillas perfectas.

150 g de jamón en rebanadas (puedes usar de pavo, cerdo o tu favorito): Añade proteína sustancial, sabor salado intenso y una textura suave que contrasta perfectamente con el queso fundido.

1 cucharada de mantequilla o aceite (opcional, para dorar mejor): Proporciona grasa adicional que crea esa corteza exterior dorada y crujiente mientras añade sabor extra a las tortillas.

Salsa mexicana o guacamole para acompañar: Los acompañamientos esenciales que añaden frescura, acidez y picante que equilibran la riqueza del queso y elevan la experiencia completa.

Preparación
Etapa 1: Antes de comenzar a cocinar, prepare todos sus ingredientes organizándolos en su área de trabajo. Si está usando queso en bloque, deshébrelo o rállelo completamente y colóquelo en un plato. Tenga las rebanadas de jamón listas, separadas y accesibles. Esta preparación previa, conocida como mise en place, asegura que pueda trabajar rápidamente sin interrupciones cuando las tortillas estén en el comal caliente, evitando que se quemen o se sequen mientras busca ingredientes.

Etapa 2: Si está utilizando tortillas de maíz, es crucial precalentarlas ligeramente antes de armar las quesadillas para hacerlas más flexibles y evitar que se rompan al doblarlas. Caliente un comal o sartén grande a fuego medio y pase cada tortilla de maíz durante aproximadamente 15-20 segundos por lado, solo hasta que estén tibias y maleables. Envuélvalas en un paño de cocina limpio para mantenerlas calientes y flexibles mientras prepara las demás. Si usa tortillas de harina, este paso es opcional ya que naturalmente son más flexibles, pero un calentamiento ligero siempre mejora su sabor y textura.

Etapa 3: Caliente su comal o sartén grande antiadherente a fuego medio. La temperatura correcta es crucial: demasiado caliente y las tortillas se quemarán antes de que el queso se derrita; demasiado frío y las quesadillas quedarán pálidas, blandas y poco apetitosas. Para probar la temperatura, salpique unas gotas de agua en la superficie; deben chisporrotear y evaporarse en 2-3 segundos. Este es el punto ideal para comenzar a cocinar sus quesadillas.

Etapa 4: Si desea quesadillas con ese exterior extra dorado y crujiente, agregue aproximadamente media cucharadita de mantequilla o aceite al comal caliente y distribúyalo uniformemente con una espátula o servilleta de papel. Este paso es opcional pero altamente recomendado para obtener resultados dignos de restaurante. La mantequilla aporta un sabor más rico, mientras que el aceite proporciona un dorado más uniforme.

Etapa 5: Coloque una tortilla completamente extendida sobre el comal caliente. Trabaje rápidamente pero con cuidado en esta etapa. Inmediatamente distribuya aproximadamente 50 gramos de queso deshebrado o rallado sobre la mitad de la tortilla, creando una capa generosa y uniforme que cubra desde el borde hasta el centro. El queso debe ser abundante pero no excesivo; demasiado queso se derramará por los lados al doblar.

Etapa 6: Coloque 2-3 rebanadas de jamón sobre el queso, distribuyéndolas uniformemente para asegurar que cada bocado contenga tanto queso como jamón. Si las rebanadas de jamón son grandes, puede doblarlas o cortarlas para que se ajusten mejor al tamaño de la tortilla. Algunos prefieren rasgar el jamón en trozos más pequeños para una distribución más uniforme.

Etapa 7: Con una espátula en una mano, doble cuidadosamente la mitad vacía de la tortilla sobre el lado con los ingredientes, creando una media luna o semicírculo. Presione suavemente la superficie con la espátula para sellar ligeramente y ayudar a que el calor se distribuya uniformemente. Este momento es crítico: debe trabajar antes de que la tortilla se endurezca demasiado para doblarse sin romperse.

Etapa 8: Cocine la quesadilla durante aproximadamente 2-3 minutos en el primer lado, observando cuidadosamente. Levante ocasionalmente un borde con la espátula para verificar el nivel de dorado. Busque ese color dorado perfecto con algunas manchas más oscuras, similar a las tortillas de las taquerías auténticas. Si nota que se está dorando demasiado rápido, reduzca el fuego ligeramente.

Etapa 9: Cuando el primer lado esté dorado a su gusto, deslice cuidadosamente la espátula debajo de toda la quesadilla y voltéela con un movimiento firme pero controlado. Si agregó mantequilla o aceite al inicio, puede añadir un poco más al comal antes de voltear para asegurar un dorado uniforme en el segundo lado. Cocine el segundo lado durante 2-3 minutos adicionales hasta que esté igualmente dorado y el queso en el interior esté completamente fundido y burbujeante.

Etapa 10: Para verificar que el queso esté completamente derretido sin abrir la quesadilla, presione suavemente el centro con la espátula; debe sentirse suave y ligeramente fluida, no firme. También puede levantar ligeramente un borde para observar si el queso se ha fundido completamente. Una vez lista, transfiera la quesadilla a una tabla de cortar o plato de servir. Repita todo el proceso con las tres tortillas restantes, trabajando de una en una para asegurar que cada quesadilla reciba la atención adecuada y resulte perfecta.

Etapa 11: Deje reposar cada quesadilla durante aproximadamente 30 segundos antes de cortarla; esto permite que el queso fundido se asiente ligeramente, evitando que se derrame por completo al cortar. Con un cuchillo afilado o cortador de pizza, corte cada quesadilla en 3-4 triángulos o cuñas para facilitar el manejo. Sirva inmediatamente mientras están calientes y el queso aún está fundido y fibroso.

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