Panecillos caseros suaves y esponjosos para la cena

Preparación

1. Activar la levadura

En un bol pequeño, mezcla la leche tibia, el azúcar y la levadura. Remueve suavemente y deja reposar de 5 a 10 minutos, hasta que la mezcla se vuelva espumosa. Este paso asegura que la levadura esté activa y lista para que los panecillos suban a la perfección.

2. Preparar la masa

En un bol grande (o en una batidora de pie), combine la harina y la sal. Añada la mantequilla ablandada, el huevo batido y la levadura activada. Mezcle hasta formar una masa pegajosa. Si usa una batidora de pie, amase con el gancho para masa a velocidad media durante unos 6-8 minutos. Si amasa a mano, trabaje la masa sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 10 minutos, hasta que esté suave y elástica.

3. Déjalo ascender

Forma una bola con la masa y colócala en un bol engrasado. Cúbrela con film transparente o un paño limpio y déjala reposar en un lugar cálido durante 1-1½ horas, o hasta que doble su volumen.

4. Dar forma a los rollos

Presiona la masa para eliminar las burbujas de aire. Divídela en 12-15 porciones iguales (según el tamaño deseado). Forma una bola lisa con cada porción, doblando los bordes hacia abajo. Coloca los panecillos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal, dejando un poco de espacio entre ellos.

5. Segundo ascenso

Cubra ligeramente los panecillos formados con una toalla y déjelos levar nuevamente durante unos 30–45 minutos, o hasta que estén esponjosos y casi hayan duplicado su tamaño.

6. Hornear

Precalienta el horno a 190 °C (375 °F). Hornea los panecillos de 15 a 18 minutos, o hasta que estén dorados por encima y bien cocidos. Al golpearlos ligeramente, deben sonar huecos.

7. Untar con mantequilla

Retíralos del horno e inmediatamente pincela cada panecillo con mantequilla derretida. Esto les dará un acabado suave y brillante, además de realzar su sabor.

Sugerencias de presentación

Sirve estos panecillos calientes con mantequilla, miel o mermelada para el desayuno o como acompañamiento de platos salados como sopas, asados ​​o guisos. También son una excelente base para mini hamburguesas o sándwiches pequeños: suaves, sabrosos y de tamaño perfecto.

Almacenamiento

Guarda los panecillos sobrantes en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta por 3 días. Para recalentarlos, envuélvelos en papel aluminio y caliéntalos en el horno a 150 °C (300 °F) durante 10 minutos, o caliéntalos en el microondas de 10 a 15 segundos por panecillo.

Conclusión

Estos panecillos caseros, suaves y esponjosos, son mucho más que pan: son un cálido gesto de cariño y confort en cada bocado. Su miga tierna y su sabor a mantequilla los convierten en un clásico para las cenas familiares y las reuniones festivas. Sencilla pero especial, esta receta garantiza unos panecillos tan ligeros y esponjosos que desaparecerán de la mesa en un abrir y cerrar de ojos. Una vez que los pruebes, los panecillos comprados en la tienda ya no te parecerán iguales.