No miramos el reloj. Solo mirábamos una vida que dependía de cada decisión. Fueron quince horas de silencio, concentración y fe. Quince horas donde el cansancio no podía ganar. Cuando todo terminó, llegó el alivio. Después, el agotamiento profundo. No compartimos esto para recibir elogios. Lo hacemos para recordar que detrás de cada bata hay un ser humano. Si este mensaje llegó hasta ti, un saludo, una palabra amable o una oración significan más de lo que imaginas

No miramos el reloj.
Solo mirábamos una vida que dependía de cada decisión.

Fueron quince horas de silencio, concentración y fe.
Quince horas donde el cansancio no podía ganar.

Cuando todo terminó, llegó el alivio.
Después, el agotamiento profundo.

No compartimos esto para recibir elogios.
Lo hacemos para recordar que detrás de cada bata hay un ser humano.

Si este mensaje llegó hasta ti, un saludo, una palabra amable o una oración significan más de lo que imaginas

vedere il seguito alla pagina successiva