Mi mamá siempre me dice que soy hermosa. No lo dice para consolarme ni para fingir que no ve mis diferencias. Lo dice mirándome directo a los ojos azules, como si viera un universo entero dentro de ellos. Cuando nací, muchas personas tuvieron miedo de mis limitaciones. Mi mamá también tuvo miedo, pero eligió amarme primero, aprender después y nunca reducirme a un diagnóstico. Hoy, cada risa mía es una respuesta para quienes alguna vez dudaron. Tal vez tarde más en aprender algunas cosas, pero sé amar de una forma que cambia cualquier ambiente. Un abrazo mío trae calma, una sonrisa mía ilumina los días más cansados. Y al final, eso es lo que realmente importa: no nací para encajar en los estándares, nací para recordarle al mundo que la verdadera belleza vive en

Mi mamá siempre me dice que soy hermosa. No lo dice para consolarme ni para fingir que no ve mis diferencias. Lo dice mirándome directo a los ojos azules, como si viera un universo entero dentro de ellos. Cuando nací, muchas personas tuvieron miedo de mis limitaciones. Mi mamá también tuvo miedo, pero eligió amarme primero, aprender después y nunca reducirme a un diagnóstico. Hoy, cada risa mía es una respuesta para quienes alguna vez dudaron. Tal vez tarde más en aprender algunas cosas, pero sé amar de una forma que cambia cualquier ambiente. Un abrazo mío trae calma, una sonrisa mía ilumina los días más cansados. Y al final, eso es lo que realmente importa: no nací para encajar en los estándares, nací para recordarle al mundo que la verdadera belleza vive en
vedere il seguito alla pagina successiva