La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que alrededor de 200 personas mueren anualmente por consumir yuca mal preparada. Por eso se le ha ganado el sombrío título de “el alimento más mortífero del mundo”.
La OMS explica: «Los tubérculos de yuca contienen cantidades variables de glucósidos cianogénicos que sirven como defensa contra animales e insectos. Cuando estos glucósidos no se procesan correctamente, la yuca puede liberar cianuro, lo que provoca una alta exposición alimentaria al cianuro».
Esta peligrosa exposición es especialmente frecuente en épocas de hambruna y guerra. El envenenamiento por cianuro de la yuca está vinculado a varias enfermedades graves, como el konzo.
El konzo es una enfermedad debilitante e irreversible que se caracteriza por una parálisis repentina de las piernas, a menudo causada por el consumo de yuca amarga, especialmente cuando se combina con una dieta baja en proteínas. Esta afección es más común en regiones con pobreza extrema, donde puede presentarse esporádicamente o en forma de epidemias.
ver continúa en la página siguiente
A pesar de su reputación de ser mortal, millones de personas siguen comiendo yuca a diario sin problemas. Esto plantea una pregunta importante: ¿cómo podemos garantizar que la yuca sea segura para el consumo?
La clave está en una preparación adecuada. Garantizar la seguridad de la yuca implica un proceso largo, que incluye remojar la planta hasta 24 horas para eliminar toxinas dañinas.
En Venezuela, por ejemplo, la gente consumía yuca en su forma peligrosa porque dependían de alimentos salados para sobrevivir en épocas de escasez de alimentos, como informó El País .
Si bien la yuca sigue siendo una fuente esencial de alimento para muchas personas, comprender y practicar métodos seguros de preparación puede convertirla en una parte nutritiva y segura de la dieta. A medida que aumenta la conciencia sobre los riesgos asociados con la yuca, se están generalizando los métodos para procesarla adecuadamente, lo que reduce el riesgo de intoxicación.
