Leo nació hoy, justo en un día en el que el mundo está lleno de fuegos artificiales, cuenta regresiva y celebraciones.
Pero dentro de esta habitación del hospital, el tiempo se movía distinto.
Vi cómo cambiaba la hora, escuché cómo el pasillo se quedaba en silencio y lo abracé mientras dormía como si me hubiera conocido toda la vida. Mi cuerpo está cansado de una forma que no sé explicar, pero mi corazón está despierto—abierto—porque él está aquí.
Pensé que mi teléfono se iba a iluminar. Pensé que alguien diría: “Felicidades.” Algo pequeño, solo para sentir que este momento importa. Pero la pantalla siguió en silencio, y por un instante ese silencio pesó más que la vía en mi mano.
Aun así… miré la carita de Leo, su respiración tibia, sus deditos cerrados con confianza. Y entendí algo: aunque el mundo no lo note de inmediato, esto sigue siendo un milagro. Esto sigue siendo un comienzo.
Esta noche pido un deseo en voz baja—no por regalos, no por perfección—solo para que la bondad encuentre el camino hacia nosotros. Un pensamiento bonito. Una bendición sencilla. Un poco de luz para recibir a Leo en este nuevo año.

Leo nació hoy, justo en un día en el que el mundo está lleno de fuegos artificiales, cuenta regresiva y celebraciones. Pero dentro de esta habitación del hospital, el tiempo se movía distinto. Vi cómo cambiaba la hora, escuché cómo el pasillo se quedaba en silencio y lo abracé mientras dormía como si me hubiera conocido toda la vida. Mi cuerpo está cansado de una forma que no sé explicar, pero mi corazón está despierto—abierto—porque él está aquí. Pensé que mi teléfono se iba a iluminar. Pensé que alguien diría: “Felicidades.” Algo pequeño, solo para sentir que este momento importa. Pero la pantalla siguió en silencio, y por un instante ese silencio pesó más que la vía en mi mano. Aun así… miré la carita de Leo, su respiración tibia, sus deditos cerrados con confianza. Y entendí algo: aunque el mundo no lo note de inmediato, esto sigue siendo un milagro. Esto sigue siendo un comienzo. Esta noche pido un deseo en voz baja—no por regalos, no por perfección—solo para que la bondad encuentre el camino hacia nosotros. Un pensamiento bonito. Una bendición sencilla. Un poco de luz para recibir a Leo en este nuevo año.
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