La sorpresa te golpea en el espejo: tu lengua está cubierta de una extraña capa blanca. Se ve mal. Se siente mal.

La deshidratación agrava la situación, ya que la boca carece de saliva, su sistema natural de limpieza.

Esto puede provocar la propagación de una capa blanca persistente, especialmente en la parte posterior de la lengua.

A veces, sin embargo, la señal de alerta es más obvia. La candidiasis oral, causada por un crecimiento excesivo de Candida, forma una capa gruesa y rugosa.

Las placas con aspecto de queso que pueden sangrar al rasparse suelen indicar un sistema inmunitario debilitado o diabetes.

O el uso frecuente de antibióticos o esteroides. Con menos frecuencia: placas blancas sólidas.

Si las placas no se pueden raspar, podría tratarse de leucoplasia, que en ocasiones es una afección precancerosa y está fuertemente asociada al consumo de tabaco.

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Cualquier capa blanca que persista, cause dolor o cambie

Requiere más que un nuevo enjuague bucal: merece un examen profesional y toda su atención.