Descubre la mejor receta de tarta de queso, fácil, cremosa y al horno, perfecta para sorprender con un postre casero irresistible. Si eres amante de los postres que conquistan al primer bocado, estás en el lugar indicado. Pocas cosas hay tan irresistibles como una buena tarta de queso, con ese equilibrio perfecto entre cremosidad y sabor. Además, el placer de prepararla en casa tiene un encanto especial que te atrapará desde el primer momento.
A lo largo de los años, hemos probado muchas versiones, pero ninguna como esta. De hecho, la mejor receta de tarta de queso no solo se disfruta con el paladar, sino también con los sentidos: el aroma al salir del horno, la textura suave al cortar la primera porción… Todo suma.
Por otro lado, no necesitas ser un experto en repostería para lograr un resultado espectacular. Con unos pocos ingredientes y siguiendo algunos trucos clave, puedes preparar un postre que sorprenda a todos. Y es que, cuando la tradición y el gusto se unen, el éxito está garantizado.
En definitiva, la mejor receta de tarta de queso es aquella que te hace repetir una y otra vez. Y esta, sin duda, se quedará contigo para siempre. ¿Te animas a descubrirla?
INGREDIENTES DE LA RECETA
(molde de 20-22 cm)
- 600 g de queso crema (tipo Philadelphia)
- 200 g de azúcar
- 3 huevos grandes
- 200 ml de nata para montar (mínimo 35% MG)
- 1 cucharada de harina (opcional, para más cuerpo)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
- Mantequilla para engrasar el molde
PREPARACIÓN DE LA RECETA DE LA MEJOR TARTA DE QUESO
En primer lugar, saca el queso crema de la nevera unos 15 minutos antes para que esté a temperatura ambiente. Esto facilitará que se mezcle bien y sin grumos.
Mientras tanto, precalienta el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo, sin ventilador. A la vez, engrasa el molde con mantequilla o fórralo con papel de hornear.
A continuación, pon el queso crema en un bol grande. Bátelo con varillas (mejor eléctricas) hasta que esté cremoso. Después, añade el azúcar y sigue batiendo hasta que se integre bien.
Seguidamente, añade los huevos uno a uno, batiendo bien tras cada incorporación. Una vez estén todos integrados, añade la nata, la harina (si la usas) y la esencia de vainilla. Bate hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.
Ahora, vierte la mezcla en el molde y dale unos golpecitos suaves contra la encimera para quitar posibles burbujas de aire.
Luego, hornea durante 45-50 minutos. La superficie debe estar dorada, pero el centro debe moverse ligeramente al agitar el molde: eso es señal de que está cremosa.
Después de hornear, apaga el horno y deja la tarta dentro con la puerta entreabierta durante 10 minutos. Posteriormente, sácala y deja que se enfríe por completo a temperatura ambiente.
Por último, métela en la nevera al menos 4 horas, aunque idealmente toda la noche. Esto ayuda a que coja consistencia y potencia el sabor. Decora con azúcar glas o mermelada de fresa.
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Consejos para que salga perfecta
Saca todos los ingredientes a temperatura ambiente antes de empezar, especialmente el queso y los huevos. Así se integran mejor y evitas grumos.
Bate con suavidad pero a conciencia. No sobrebatas, especialmente una vez añadas los huevos, para no incorporar demasiado aire y evitar grietas.
La harina es opcional, pero si la usas, le da un poco más de cuerpo. Aun así, seguirá siendo cremosa si respetas los tiempos de horneado.
No abras el horno durante el horneado, especialmente los primeros 30 minutos. Esto puede hacer que la tarta se baje o se agriete.
El centro debe moverse ligeramente al sacar la tarta del horno: no te preocupes, cuajará al enfriarse. Si está completamente firme dentro del horno, puede quedar seca.
El reposo en frío es clave. Aunque se puede comer templada, si esperas hasta el día siguiente estará mucho más rica y con mejor textura.
Engrasa o forra bien el molde. Esto facilita el desmolde y evita que se rompa la base al sacarla.
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Variantes de la receta
Con base de galleta: Tritura 200 g de galletas (tipo Digestive) y mézclalas con 80 g de mantequilla derretida. Presiona la mezcla en la base del molde antes de verter la masa de queso. Hornea 10 minutos antes de añadir el relleno.
Con toques cítricos: Añade ralladura de limón o naranja a la mezcla para un sabor más fresco y aromático.
Versión sin harina: Simplemente omite la cucharada de harina. El resultado será más cremoso y apto para quienes evitan el gluten.
Con queso mascarpone: Sustituye parte del queso crema por mascarpone para una textura más suave y un sabor más delicado.
Con topping de frutas: Una vez fría, cubre la superficie con mermelada de fresa, frutos rojos frescos, o una compota casera de manzana.
Estilo vasco: Sube la temperatura del horno a 210 ºC y hornea unos 40 minutos para que la superficie quede más tostada y caramelizada. Se deshace más en el centro.
Con chocolate blanco: Funde 100 g de chocolate blanco e intégralo a la mezcla antes de hornear. Aporta dulzor y un sabor diferente sin necesidad de variar mucho la receta base.
