Hoy nació. Pensé que el mundo se iba a detener… pero la que se detuvo fui yo. La habitación quedó en silencio, y el teléfono también. Ni un mensaje, ni una llamada. Solo su respiración pequeñita y mi corazón tratando de entender esta mezcla de milagro y vacío. En el pasillo escuché risas, pasos, familias llegando con flores para otras mamás. Y yo aquí, con un pedacito de amor en los brazos y una emoción difícil de explicar: una alegría enorme… y soledad también. Me apretó el dedo con tanta fuerza que parecía decir: “ya llegué”. Y yo le prometí en voz baja que nunca sentirá que llegó solo. ¿Qué le dirías a una mamá que está viviendo esto ahora mismo?