Fueron 15 horas ahí dentro. Luces fuertes, máquinas sonando, y esa presión que no se ve, pero se siente en el pecho… porque cada minuto puede cambiar una vida. El cuerpo te pide parar, pero sigues. No por orgullo—sino porque alguien está esperando una segunda oportunidad. Miré a mis compañeros y vi lo mismo: agotamiento real. Del que pesa, del que te deja sin palabras. Y aun así, nadie soltó. Nadie se rindió. Y entonces llegó ese momento silencioso en el que todos entendimos: salió bien. No es solo “terminó la cirugía”. Es saber que una familia podrá volver a abrazarse. Volver a respirar tranquila. Ahora nos vamos a casa sin fuerzas, con ojeras y el uniforme marcado… pero con el corazón lleno. Si puedes, deja un mensaje para este equipo aquí abajo. A veces un simple “gracias” es lo que nos sostiene para el próximo turno.

Fueron 15 horas ahí dentro. Luces fuertes, máquinas sonando, y esa presión que no se ve, pero se siente en el pecho… porque cada minuto puede cambiar una vida.

El cuerpo te pide parar, pero sigues. No por orgullo—sino porque alguien está esperando una segunda oportunidad.

Miré a mis compañeros y vi lo mismo: agotamiento real. Del que pesa, del que te deja sin palabras. Y aun así, nadie soltó. Nadie se rindió.

Y entonces llegó ese momento silencioso en el que todos entendimos: salió bien.
No es solo “terminó la cirugía”. Es saber que una familia podrá volver a abrazarse. Volver a respirar tranquila.

Ahora nos vamos a casa sin fuerzas, con ojeras y el uniforme marcado… pero con el corazón lleno. ❤️
Si puedes, deja un mensaje para este equipo aquí abajo. A veces un simple “gracias” es lo que nos sostiene para el próximo turno. 🙏 

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