Una receta infalible para preparar pan dulce casero, suave, aromático y bien esponjoso.
Ideal para compartir en las fiestas o regalar en porciones individuales.

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Con esta masa rendidora vas a poder hacer hasta 30 unidades pequeñas o 10 grandes, perfectas para toda la familia.
Ingredientes
600 ml de leche tibia
15 g de levadura seca
200 g de azúcar
4 huevos
160 g de manteca derretida
50 g de leche en polvo
2 cucharadas de ralladura de naranja
2 cucharadas de esencia de vainilla
1.350 g de harina común
2 cucharaditas de sal
350 g de frutas confitadas, chips de chocolate, pasas o nueces
1 yema o manteca derretida para pincelar
Preparación
En un bol grande, mezclá la leche tibia con la levadura y una cucharada del azúcar. Revolvé hasta disolver y dejá reposar unos 10 minutos hasta que espume.
Agregá los huevos, la manteca derretida, la leche en polvo, la ralladura de naranja y la esencia de vainilla. Mezclá bien con batidor o cuchara.
En otro recipiente, uní la harina con la sal. Incorporá poco a poco esta mezcla a los líquidos, amasando hasta lograr una masa lisa y elástica.
Cubrí con un paño limpio y dejá reposar unos 30 minutos en un lugar cálido hasta que duplique su volumen.
Una vez levada, agregá las frutas confitadas o el relleno que elijas y amasá ligeramente para distribuirlas de manera pareja.
Dividí la masa en porciones según el tamaño deseado y colocá cada una en moldes de papel para panettone o pirotines grandes.
Tapá y dejá reposar nuevamente hasta que tripliquen su tamaño.
Pincelá con yema de huevo o manteca derretida y horneá a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que estén dorados y al insertar un palillo salga limpio.
Dejá enfriar sobre una rejilla antes de servir o guardar.
Tips y consejos:
Si no tenés leche en polvo, podés omitirla: la masa seguirá siendo esponjosa.
Para un sabor más casero, reemplazá parte del azúcar por miel.
Si el horno calienta fuerte, bajá la temperatura a 170 °C y cociná un poco más lento para que queden tiernos.
Se conservan muy bien en una bolsa hermética hasta 5 días, o podés congelarlos envueltos individualmente.
Podés decorarlos con azúcar impalpable o glaseado una vez fríos.
Su aroma a naranja y vainilla, su textura aireada y su sabor inconfundible hacen de este pan dulce casero una receta rendidora, perfecta para las fiestas o para disfrutar todo el año.
