Al caminar por el escenario de Miss Universo, la luz que se reflejaba en su vestido simbolizaba más que solo belleza: representaba dignidad, gratitud y el poder de la perseverancia. Su imagen, radiante con el vestido reciclado, se viralizó rápidamente y conmovió a millones de personas en todo el mundo, quienes la interpretaron como un mensaje de esperanza y orgullo por sus humildes orígenes.
Los fans elogiaron su valentía y creatividad, llamándola “la reina del propósito” y “el orgullo de la clase trabajadora”. El vestido se convirtió en un poderoso recordatorio de que el éxito no borra tus orígenes, sino que los eleva.
Más allá de la moda: un símbolo de sostenibilidad
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