
El hombre infiel no se separa de su mujer
Muchos infieles desarrollan una especie de doble vida emocional.
Creen que pueden mantener su matrimonio “intacto” y al mismo tiempo disfrutar de una aventura sin consecuencias.
Se dicen a sí mismos frases como:
“Mi esposa es mi familia, pero con la otra me siento vivo.”
No se dan cuenta de que, con el tiempo, pierden la confianza de ambos lados.
Porque sienten culpa, pero no suficiente para cambiar
El hombre infiel sabe que está haciendo daño, pero su ego lo convence de que puede manejar la situación.
La culpa lo atormenta por momentos, pero no toma acción para salir del ciclo.
Suelen justificarse con excusas como:
- “Fue solo una vez.”
- “Ella no lo sabrá.”
- “No quiero lastimar a mi familia.”
Porque teme a la soledad
Uno de los mayores miedos de los infieles es quedarse solos.
No soportan la idea de perder la estabilidad emocional que les da su pareja, aunque ya hayan traicionado su confianza.
Por eso, aunque juran amar a su amante, jamás dejan a su esposa.
En resumen
El hombre infiel no se separa de su mujer porque su infidelidad no siempre significa falta de amor,
sino una búsqueda de algo que él mismo no entiende.
Sigue con su esposa porque ella representa su hogar, su estabilidad y su identidad.
Pero mientras no enfrente sus vacíos, seguirá repitiendo el mismo patrón.