1. Cuando el congelador se enfría demasiado
Si la perilla se rompe y la temperatura se queda fija en un nivel muy bajo, el congelador podría enfriarse demasiado. Se formará hielo en las paredes y alrededor de las rejillas de ventilación, lo que restringirá el flujo de aire. Con el tiempo, este hielo puede obligar al compresor a trabajar más de lo necesario, consumiendo más electricidad y causando desgaste en el sistema. Es posible que escuche el motor funcionando constantemente o que note una gruesa capa de hielo difícil de quitar.
Este enfriamiento excesivo no solo desperdicia energía, sino que también reduce la eficiencia del aparato, lo que requiere reparaciones costosas.
2. Cuando el congelador no está lo suficientemente frío.

Incluso una perilla de control rota puede provocar que el congelador esté demasiado caliente. Si la temperatura se mantiene por encima del punto de congelación seguro, los alimentos comenzarán a descongelarse lentamente. La carne congelada puede ablandarse, las verduras pueden perder su textura crujiente y el helado puede derretirse. Peor aún, las bacterias pueden proliferar en los alimentos parcialmente descongelados, lo que supone un riesgo potencial para la salud.
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