Las patas de pollo son una rica fuente de colágeno, de hecho, contienen más que las gelatinas, por lo que consumirlas contribuye a la salud de tu piel, promueve la elasticidad y la flexibilidad, y reduce las arrugas. Además, ayuda a reparar las lesiones cutáneas, ya que acelera la cicatrización.
Las patas de pollo son excelentes para fortalecer uñas, ligamentos y huesos, sus nutrientes mejoran la función de los cartílagos; gracias a que aportan minerales como calcio, magnesio, fósforo, silicio y azufre, pueden contribuir a combatir problemas como artritis y los dolores de las articulaciones.
Contienen un aminoácido conocido como cisteína, que ayuda a adelgazar la mucosidad en los pulmones, haciéndola menos pegajoso y más fácil de expulsar, por lo que un buen caldito de patas de pollo es perfecto para aliviar las molestias de enfermedades de las vías respiratorias.
