No estaban posando. No estaban actuando. Estaban ahí—dos miradas serias sosteniendo una pregunta que pesa más que una mochila. “¿Es verdad que también somos lindas?” A veces el mundo convierte la belleza en un privilegio: algo reservado para quien tiene tiempo, dinero, ropa nueva y una historia “bonita” para contar. Pero hay preguntas que atraviesan cualquier fachada. Y cuando una niña pregunta esto, no está pidiendo elogios: está pidiendo permiso para existir sin ser juzgada. Ese cartel de madera no grita. No acusa. Solo expone una herida silenciosa: la idea de que algunas personas merecen ser vistas y otras solo deben pasar desapercibidas. En lugares donde la vida es dura, los niños aprenden a ser fuertes demasiado temprano. Aprenden a seguir caminando aunque el día esté frío, aunque falte algo, aunque nadie aplauda. Y aun así… siguen de pie. Miran de frente. Como si dijeran: “Aquí estoy. No me borres.” Porque el problema nunca fue si son lindas. El problema es cuántas veces la vida les hizo creer que no lo eran. Y cuando un niño duda de su propia belleza… no es una duda nacida de él. Es algo que el mundo le enseñó.

Si mucho saben mis amores que todos todos los niños del mundo 🌎 💕 son lindos 💕 💖 ♥️ ❤️ 😍 porque Diosito los hizo lindos a todos los niños a y nadie les puede hacer dañó porque Diosito se enoja los quiero mucho

No son Hermosos! SON PRECIOSOS 💖 💕 Y ÉSO ES !MÁS QUE HERMOSOS Y BELLOS 💕 😍 CARIÑOS Y BESITOS 😘 💕 BENDICIONES ❤️ 😘

No estaban posando. No estaban actuando. Estaban ahí—dos miradas serias sosteniendo una pregunta que pesa más que una mochila.

“¿Es verdad que también somos lindas?”

A veces el mundo convierte la belleza en un privilegio: algo reservado para quien tiene tiempo, dinero, ropa nueva y una historia “bonita” para contar. Pero hay preguntas que atraviesan cualquier fachada. Y cuando una niña pregunta esto, no está pidiendo elogios: está pidiendo permiso para existir sin ser juzgada.

Ese cartel de madera no grita. No acusa. Solo expone una herida silenciosa: la idea de que algunas personas merecen ser vistas y otras solo deben pasar desapercibidas.

En lugares donde la vida es dura, los niños aprenden a ser fuertes demasiado temprano. Aprenden a seguir caminando aunque el día esté frío, aunque falte algo, aunque nadie aplauda. Y aun así… siguen de pie. Miran de frente. Como si dijeran: “Aquí estoy. No me borres.”

Porque el problema nunca fue si son lindas.
El problema es cuántas veces la vida les hizo creer que no lo eran.

Y cuando un niño duda de su propia belleza… no es una duda nacida de él. Es algo que el mundo le enseñó.

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