Tu niña es preciosa y aunque no lo fuera a una madre no le importa si el hijo ola hija es bonita o no olvida lo que digan es tu hija y con eso basta y sobra quiera y cuídala y no te preocupes por lo que digan el que nada tiene nada puede dar así es el mundo amén gracias por compartir tu hija con los que saben que significa la palabra hijo o hijo amén bendice a Dios por la presencia de tu linda hija AMEN
LOS NIÑOS SE ON MILAGRO DE DIOS Y TODOS LOS NIÑOS DON BONITOS BENDICIONES ![]()
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La habitación olía a sábanas limpias y a ese silencio que llega después de una batalla larga. Cuando por fin la escuché llorar, sentí que el mundo se detenía: un llanto pequeño, valiente, real. La apoyaron sobre mi pecho y, por unos segundos, todo fue simple: calor, piel tibia, manos temblorosas y un amor tan inmediato que casi dolía.
Más tarde, con las luces bajas y el pasillo del hospital respirando despacio, tomé el teléfono. No por necesidad de atención, sino porque pensé que pasaría lo de siempre: mensajes, cariño, un “felicidades” sincero, palabras suaves para un momento tan frágil y tan grande.
Pero la pantalla se quedó quieta. Y cuando llegaron algunas respuestas, aparecieron también comentarios que me cortaron el aire. No fueron insultos directos—eso sería más fácil de rechazar. Fue la frialdad, la duda, la costumbre cruel de comparar a un recién nacido con un estándar absurdo. Como si una bebé, todavía aprendiendo a mirar, tuviera que “cumplir” antes de merecer ternura.
La miré de nuevo. Sus ojos me buscaban con confianza total. Sus dedos se cerraron en mi mano como si dijeran: “Estoy aquí. Contigo.” Y entendí algo que me devolvió la calma: el problema nunca fue ella. El problema es cuando la gente olvida que la bondad es una elección.
Si la belleza existe, es esto: una vida empezando, una madre aprendiendo, una hija respirando sin deberle perfección a nadie. Y en momentos así, una sola palabra amable puede cambiarlo todo.
