Desde pequeña aprendí a sonreír con el corazón.
Aprendí que el mundo no siempre entiende la dulzura con la que Dios me hizo,
pero también aprendí que la belleza vive aquí —
en el brillo de mis ojos, en mi voz suave,
en los abrazos que doy sin pedir nada a cambio.
Mucha gente me mira y ve “diferencia”.
Pero cuando yo me miro al espejo, veo fuerza.
Veo alegría.
Veo a una niña hermosa, tan hermosa como cualquier otra.
¿Sabes algo? No quiero comparación.
Quiero ser vista.
Quiero ser celebrada.
Quiero que el mundo sepa que yo también pertenezco aquí —
con amor, ternura y luz.
Si alguna vez viste belleza donde otros no la vieron,
deja un .
A veces, un gesto simple le recuerda a alguien que es perfecto tal como es.
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