Hoy me levanté antes de que saliera el sol, como casi todos los días. El campo estaba en silencio, el viento pasando suave entre las plantas, y yo ya estaba ahí—con las manos en la tierra—haciendo lo que toca. Aquí no hay feriados de verdad. No hay pausas largas. No existe el “después lo veo”. Existe sembrar, cosechar, cuidar. Hay días en que el cuerpo pide descanso… pero la vida pide presencia. Y hoy… hoy es mi cumpleaños. No hay una gran torta, no hay fiesta, no hay ropa nueva. Solo la misma rutina, el mismo sudor, la misma lucha. Pero con un detalle que lo cambia todo: hoy quiero sentirme recordada. A veces parece que el trabajo del campo es invisible. Todos comen. Todos necesitan lo que viene de la tierra… pero pocos recuerdan a quienes se levantan temprano, enfrentan el calor, la lluvia, el cansancio, las manos curtidas—y aun así mantienen la esperanza viva. Yo no me quejo. Estoy orgullosa. Pero el orgullo no abraza, ¿verdad? El orgullo no dice “feliz cumpleaños”. Así que, si no es molestia… ¿me dejas un “feliz cumpleaños”? No tiene que ser largo. Una frase ya calienta el corazón. Una palabra ya acompaña. Hoy solo quería sentir que, del otro lado de la pantalla, hay gente que me ve de verdad.

Hoy me levanté antes de que saliera el sol, como casi todos los días. El campo estaba en silencio, el viento pasando suave entre las plantas, y yo ya estaba ahí—con las manos en la tierra—haciendo lo que toca. Aquí no hay feriados de verdad. No hay pausas largas. No existe el “después lo veo”. Existe sembrar, cosechar, cuidar. Hay días en que el cuerpo pide descanso… pero la vida pide presencia.

Y hoy… hoy es mi cumpleaños.
No hay una gran torta, no hay fiesta, no hay ropa nueva. Solo la misma rutina, el mismo sudor, la misma lucha. Pero con un detalle que lo cambia todo: hoy quiero sentirme recordada.

A veces parece que el trabajo del campo es invisible. Todos comen. Todos necesitan lo que viene de la tierra… pero pocos recuerdan a quienes se levantan temprano, enfrentan el calor, la lluvia, el cansancio, las manos curtidas—y aun así mantienen la esperanza viva. Yo no me quejo. Estoy orgullosa. Pero el orgullo no abraza, ¿verdad? El orgullo no dice “feliz cumpleaños”.

Así que, si no es molestia… ¿me dejas un “feliz cumpleaños”?
No tiene que ser largo. Una frase ya calienta el corazón. Una palabra ya acompaña. Hoy solo quería sentir que, del otro lado de la pantalla, hay gente que me ve de verdad. 🌾❤️

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