Yamila
Tiene solo 3 añitos, pero ya enseña al mundo una gran lección: la belleza no se mide por estándares, se irradia desde el alma.
Con su dulce vestido rosa, su corona brillante y esa sonrisa que ilumina todo a su alrededor, Yamila nos recuerda algo que a veces olvidamos: todas las niñas son hermosas, únicas y valiosas. No importa cómo sean, de dónde vengan o los retos que enfrenten.
Yamila nació con síndrome de Down, pero eso no la define. Lo que la define es su alegría, su ternura, su fuerza… y ese cartel que sostiene con tanto orgullo:
Hoy no celebramos solo su belleza, sino su mensaje. Un mensaje de amor propio, de inclusión y de dignidad.
Que el mundo escuche a Yamila.
Que más corazones se abran.
Que más niñas crezcan sabiendo que ser diferentes no es un obstáculo — es un regalo.
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