El misterioso truco de mi abuela para dejar los cuellos de las camisas impecables — ¡descubrí cómo lograr la perfección!

El cuello de una camisa es, muchas veces, la primera parte que llama la atención. Puede definir si una prenda luce limpia y prolija o, por el contrario, descuidada. Por eso, mantenerlo en perfecto estado es clave para una buena presentación. A continuación, te comparto el truco casero de mi abuela para dejar los cuellos limpios, firmes y como nuevos, sin esfuerzo y usando elementos simples que ya tenés en casa.

Materiales necesarios

  • Detergente líquido para ropa (preferentemente suave, sin perfumes fuertes)

  • Agua tibia

  • Unas gotas de vinagre blanco (opcional)

  • Servilleta de papel o trapo de microfibra

  • Plancha

  • Almidón líquido (opcional, para mayor firmeza)

Paso a paso

1. Preparar la prenda
Asegurate de que la camisa esté limpia. Si recién la lavaste, mejor. Si no, humedecé ligeramente el cuello con agua tibia.

2. Limpiar el cuello
Colocá en un recipiente agua tibia con unas gotas de vinagre. Humedecé la servilleta de papel o el trapo de microfibra en esa mezcla y frotá suavemente el cuello de la camisa. El vinagre ayuda a eliminar restos de transpiración y desinfecta sin dañar la tela.

3. Planchar correctamente
Con el cuello todavía un poco húmedo, configurá la plancha en temperatura media. Es importante no sobrecalentar para evitar que la tela se queme. La abuela recomendaba planchar desde el reverso del cuello, siguiendo el borde, para lograr una terminación prolija y con buena forma.

4. Truco extra para más firmeza
Si buscás un cuello más rígido y duradero, aplicá unas gotas de almidón líquido sobre el cuello antes de planchar. Esto le dará más estructura y mantendrá su forma por más tiempo.

Consejos útiles para el cuidado de camisas

  • Guardado correcto: Colgá siempre la camisa en una percha, con el cuello bien acomodado. No la dejes doblada ni con peso encima.

  • No dejar el cuello mojado: Si lavás la camisa, no la dejes con el cuello húmedo sin secar. Esto puede generar arrugas difíciles de quitar.

  • Planchar apenas se seque: Lo ideal es planchar la camisa apenas se seque o cuando todavía está un poco húmeda, para lograr mejor resultado.

Variantes que podés probar

  • Para camisas muy delicadas, usá solo agua o un jabón neutro suave, sin vinagre.

  • Si querés que la camisa tenga un aroma más fresco, podés agregar unas gotas de aceite esencial (como lavanda o eucalipto) al agua de limpieza.

  • En casos de manchas muy rebeldes en el cuello, aplicá un poquito de pasta dental blanca antes de humedecerlo. Dejalo actuar unos minutos y después enjuagalo con agua tibia

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio usar vinagre?
No. El vinagre es útil para ablandar las fibras y eliminar suciedad, pero si no te gusta su olor, podés reemplazarlo por solo agua o un detergente suave.

¿Qué tipo de plancha es mejor?
La mejor opción es una plancha a vapor con control de temperatura, para poder adaptarla al tipo de tela sin dañarla.

¿Qué hacer si el cuello está muy sucio?
Usá un quitamanchas antes del lavado o, como alternativa casera, colocá pasta de dientes blanca, dejá actuar unos minutos y luego limpiá con agua y vinagre.

Este truco de la abuela es simple pero muy efectivo. Si lo incorporás a tu rutina, vas a notar cómo las camisas lucen mejor, duran más y te hacen ver siempre bien presentado.

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