Un pan dulce trenzado es una opción ideal cuando querés algo más vistoso sin complicarte con moldes especiales.
Esta versión queda suave, aireada y con una distribución pareja de frutas gracias al enrollado y trenzado final.

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Es una receta rendidora que se adapta a cualquier molde recto y perfuma toda la cocina con naranja y vainilla.
Ingredientes
300 ml de leche tibia
1 cucharada de levadura seca
2 huevos
130 g de azúcar
100 g de manteca derretida o muy blanda
Ralladura de naranja a gusto
1 cucharada de esencia de vainilla
780 g de harina de trigo común (0000)
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de manteca (para untar la masa antes de enrollar)
250 g de frutas abrillantadas mixtas
Preparación
En un bol amplio colocá la leche tibia junto con la levadura, los huevos, el azúcar, la manteca derretida, la ralladura de naranja y la esencia de vainilla. Mezclá hasta disolver bien la levadura.
Agregá la harina y la sal de a poco mientras integrás con cuchara o mano hasta formar una masa.
Pasá la masa a la mesada limpia y amasá hasta que quede suave, lisa y elástica. Formá un bollo prolijo.
Colocá el bollo en un recipiente engrasado, tapá y dejá leudar hasta que duplique su volumen.
Una vez leudado, desgasificá suavemente y dividí la masa en dos partes iguales.
Estirá cada parte en un rectángulo. Untá una fina capa de manteca en la superficie y distribuí las frutas abrillantadas de manera pareja.
Enrollá cada rectángulo formando cilindros bien firmes.
Hacé un corte longitudinal a lo largo de cada cilindro sin separarlos del todo y luego trenzalos cruzando las tiras expuestas hacia arriba para que la fruta quede visible.
Uní los extremos para armar una pieza alargada y acomodala dentro de dos moldes rectangulares previamente enmantecados.
Tapá y dejá leudar nuevamente hasta que duplique su tamaño.
Llevá a horno precalentado a 180 °C durante unos 30 minutos, o hasta que esté dorado en la superficie y firme al tacto.
Retirá y dejá templar antes de desmoldar.
Tips y consejos:
Si la masa está muy blanda, agregá una o dos cucharadas de harina; si está seca, un chorrito más de leche.
La manteca para untar ayuda a que la fruta se adhiera mejor y no se concentre en un solo sector.
Para un dorado más parejo, podés pincelar con huevo antes de hornear.
Si las frutas son muy húmedas, mezclalas con una cucharadita de harina para evitar que se hundan.
Este pan dulce también admite pasas, chips de chocolate o nueces picadas si querés combinar sabores.
Una vez cocido, podés perfumarlo con un almíbar liviano de azúcar y vainilla para darle un brillo suave.
Guardalo bien envuelto en film para que conserve la humedad por más días.
Prepararlo en casa no solo es sencillo, sino que deja un aroma increíble y un resultado tierno que se disfruta en cada rebanada.
¡Una opción ideal para compartir en cualquier momento!
