El pan dulce es un clásico infaltable en la mesa de Navidad.
Su aroma cálido, la textura esponjosa y el sabor delicadamente perfumado lo convierten en una receta que simboliza unión, tradición y celebración.

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Prepararlo en casa no solo garantiza un resultado más fresco y sabroso, sino que también recupera el encanto de las recetas de antaño, cuando cada detalle se hacía con paciencia y cariño.
Ingredientes
500 g de harina 0000
25 g de levadura fresca (o 10 g de seca)
100 g de azúcar
150 g de manteca blanda
3 huevos
1 cucharada de miel
½ taza de leche tibia
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharada de agua de azahar
Ralladura de 1 naranja y 1 limón
1 cucharadita de sal
100 g de pasas de uva
100 g de frutas abrillantadas
100 g de nueces o almendras picadas
1 cucharada de ron o coñac (opcional)
Preparación
Disolver la levadura en la leche tibia junto con una cucharada de azúcar. Dejar reposar unos 10 minutos hasta que espume.
En un bol grande, mezclar la harina, el azúcar y la sal. Hacer un hueco en el centro y agregar los huevos, la miel, la esencia de vainilla, el agua de azahar y las ralladuras de cítricos.
Incorporar la levadura activada y comenzar a mezclar. Agregar la manteca blanda de a poco y amasar hasta lograr una masa lisa y suave.
Formar un bollo y colocarlo en un recipiente engrasado. Cubrir con un paño y dejar leudar durante una hora o hasta que duplique su tamaño.
Desgasificar la masa con las manos y agregar las pasas, las frutas y las nueces. Amasar suavemente para distribuir los ingredientes sin romper la masa.
Colocar la masa en moldes para pan dulce, llenándolos hasta la mitad. Dejar reposar nuevamente hasta que crezca casi al borde.
Pincelar con huevo batido y llevar al horno precalentado a 170 °C durante 40 a 50 minutos, según el tamaño del molde. Si se dora demasiado rápido, cubrir con papel aluminio.
Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla. Si se desea, decorar con glaseado o pincelar con almíbar liviano para darle brillo.
Consejos:
Perfume justo: El agua de azahar es el alma de este pan dulce. Usá solo una cucharada para lograr ese aroma clásico sin exagerar.
Más humedad: Para que el pan no quede seco, podés incorporar una cucharada extra de miel o una cucharada de crema de leche a la masa.
Frutas equilibradas: Si no te gustan las abrillantadas, reemplazalas por chips de chocolate, frutas secas o trocitos de cáscara confitada.
Leudado parejo: Dejá la masa descansar en un lugar tibio y sin corrientes de aire. Si hace calor, bastará con taparla y dejarla en la cocina.
Brillo artesanal: Al salir del horno, pincelá el pan dulce con una mezcla de azúcar y agua caliente para un acabado dorado y brillante.
Conservación ideal: Una vez frío, guardalo envuelto en papel film o en una bolsa bien cerrada. Conserva su frescura por varios días y también podés congelarlo.
Este pan dulce artesanal, con su toque de agua de azahar, tiene ese sabor nostálgico que evoca los aromas de la Navidad de antes.
Tierno, fragante y lleno de tradición, es el postre perfecto para compartir en familia y disfrutar de las fiestas con el espíritu de siempre.
