El incienso es una de las formas más simples y agradables de perfumar el hogar.
Su aroma cálido y relajante ayuda a generar una sensación de bienestar, ideal para acompañar momentos de descanso o meditación.

Te recomendamos: ¡Adiós a los insectos de forma segura y sin químicos!
Prepararlo en casa es muy fácil, económico y podés personalizarlo según tus preferencias.
Qué necesitás
4 cucharadas de canela en polvo
2 cucharadas de aserrín fino o polvo de madera
Un poco de agua (la necesaria para unir la mezcla)
Papel encerado o antiadherente
Un picahielo, una varilla delgada o un palillo
Paso a paso
En un recipiente colocá la canela en polvo y el aserrín. Mezclá bien hasta que se integren por completo.
Agregá agua de a poco, apenas la necesaria para obtener una masa maleable pero no líquida. La textura ideal es similar a la de una plastilina suave.
Una vez lista, tomá pequeñas porciones y formá conos o bastoncitos con las manos. Si querés hacer varillas de incienso, podés usar un palillo o varilla delgada para moldear el orificio central y mantener la forma.
Colocá los conos o bastones sobre el papel encerado para que no se peguen y déjalos secar al aire durante al menos 24 horas. Si el clima es húmedo, podés dejarlos más tiempo o ubicarlos en un lugar ventilado.
Cuando estén completamente secos y duros, estarán listos para usar.
Tips y consejos:
Si querés intensificar el aroma, podés agregar unas gotas de aceite esencial de canela o clavo de olor antes de formar los conos.
Guardalos en un frasco hermético o una caja metálica para conservar su fragancia.
Si preferís un aroma más suave, podés mezclar la canela con un poco de polvo de naranja seca o cáscara rallada.
Encendé la punta, dejá que tome fuego unos segundos y soplá para que empiece a liberar el humo.
El resultado es un incienso casero, natural y aromático, perfecto para crear un ambiente cálido, perfumado y libre de productos químicos.
Una opción ideal para quienes disfrutan del perfume de la canela y quieren darle al hogar un toque artesanal y relajante.
