Estas combinaciones crean un entorno equilibrado donde cada planta se beneficia del crecimiento de las otras.
El guisante aporta nitrógeno al suelo, enriqueciendo los nutrientes que el espárrago necesita.
La lechuga y el rábano crecen rápido y ayudan a cubrir el suelo, evitando malas hierbas.
El pepino comparte humedad sin competir por nutrientes.
El perejil mejora el sabor del espárrago y atrae insectos polinizadores.
El puerro ayuda a repeler plagas del suelo que podrían afectar al espárrago.
CONSEJO DE SIEMBRA:
Planta los espárragos en un lugar fijo del huerto, ya que son perennes y duran varios años. Aprovecha los espacios entre hileras para intercalar las otras hortalizas durante las primeras temporadas.
