8 trucos efectivos para desengrasar hornos muy sucios y dejarlos como nuevos

Con el uso constante, el horno acumula grasa, restos de comida y manchas difíciles que parecen imposibles de sacar.

Sin embargo, existen trucos caseros que realmente funcionan y devuelven el brillo sin dañar la superficie.

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A continuación, te comparto 8 métodos efectivos, fáciles y seguros para dejar tu horno como nuevo, sin necesidad de productos químicos agresivos.

1. Bicarbonato y agua caliente

Uno de los métodos más simples y potentes.

En el horno frío, espolvoreá una buena cantidad de bicarbonato sobre las zonas más sucias.

Colocá un recipiente con agua caliente en la rejilla inferior y cerrá la puerta. Encendé el horno a 150 °C durante 45 minutos.

El vapor mezclado con el bicarbonato aflojará la grasa y los restos de comida.

Luego, apagá el horno, dejá enfriar y pasá una esponja húmeda o un trapo.

La grasa se desprenderá fácilmente.

Tips y consejos:

  • Repetí el proceso si hay grasa acumulada de mucho tiempo.

  • Agregar un chorrito de vinagre al agua potencia el efecto.

  • No uses esponjas metálicas para evitar rayar el interior.

2. Limón y vapor

El limón es un desengrasante natural con un aroma fresco que neutraliza olores.

Cortá dos limones por la mitad, exprimilos dentro de una fuente resistente al calor y colocá las mitades dentro del mismo recipiente.

Encendé el horno a 180 °C por 30 minutos.

El vapor del jugo y los aceites esenciales disolverán la grasa adherida.

Una vez frío, limpiá con un paño húmedo.

Tips y consejos:

  • Ideal para limpiezas rápidas y mantenimiento semanal.

  • También podés usar naranjas o vinagre blanco si no tenés limones.

  • Refresca el ambiente y elimina el olor a comida quemada.

3. Vinagre y bicarbonato

Combiná ½ taza de vinagre con 3 cucharadas de bicarbonato.

La mezcla hará espuma: aplicala directamente sobre las paredes y el fondo del horno con una esponja.

Dejala actuar durante una hora con el horno apagado y luego limpiá con un paño húmedo.

Si el horno está muy sucio, repetí el procedimiento y usá una espátula de silicona para remover la grasa endurecida.

Tips y consejos:

  • Es una alternativa natural al limpiador químico comercial.

  • Dejá actuar toda la noche para una limpieza profunda.

  • Secá con papel absorbente al final para más brillo.

4. Sal gruesa y vinagre

Espolvoreá una capa de sal gruesa sobre las manchas más persistentes y rociá con vinagre.

Dejá reposar 20 minutos y limpiá con una esponja húmeda.

La sal actúa como abrasivo natural y ayuda a desprender la grasa sin rayar.

Tips y consejos:

  • Usá este método especialmente en el piso del horno.

  • Enjuagá bien después para que no queden restos de sal.

  • Ideal para hornos con manchas recientes o salpicaduras de aceite.

5. Pasta de bicarbonato y detergente

Hacé una pasta con 3 cucharadas de bicarbonato, una de detergente y un poco de agua caliente.

Aplicala con un paño o esponja, especialmente en las esquinas y la puerta del horno.

Dejá actuar 15 minutos y retirala con un trapo húmedo.

Tips y consejos:

  • Es un método rápido y seguro para limpiezas semanales.

  • Podés agregar unas gotas de limón para mejorar el aroma.

  • No deja residuos ni olores fuertes.

6. Vapor de vinagre

Colocá una fuente con una mezcla de 1 taza de vinagre y 1 taza de agua en el horno.

Encendelo a 180 °C durante 40 minutos.

El vapor disuelve la grasa acumulada y facilita la limpieza posterior.

Cuando enfríe, pasá un paño húmedo para retirar los restos.

Tips y consejos:

  • Ideal si no querés frotar demasiado.

  • Ayuda a eliminar olores y bacterias.

  • Podés hacerlo una vez al mes como mantenimiento general.

7. Lavado con jabón blanco rallado

Rallá un poco de jabón blanco y disolvelo en agua caliente.

Humedecé una esponja en esa mezcla y frotá las paredes del horno.

Este método es excelente para eliminar restos de grasa seca sin dañar el esmalte.

Enjuagá con un trapo limpio y secá.

Tips y consejos:

  • Funciona muy bien en hornos esmaltados o de acero inoxidable.

  • Si el horno tiene vidrio, también se puede usar sin problema.

  • Es una opción económica y ecológica.

8. Limpiar con amoníaco (uso puntual)

Solo para casos extremos.

Colocá un recipiente con agua caliente en la base del horno y otro con un poco de amoníaco en la rejilla superior.

Cerrá la puerta y dejá actuar toda la noche con el horno apagado.

Al día siguiente, ventilá bien la cocina y limpiá con una esponja húmeda.

Tips y consejos:

  • No lo uses con el horno caliente ni con fuego encendido.

  • Siempre ventilá bien el ambiente y usá guantes.

  • Reservá este método para limpiezas profundas ocasionales.

Con estos 8 trucos vas a poder mantener tu horno reluciente sin esfuerzo.

Cada método tiene su momento ideal, desde limpiezas rápidas hasta soluciones para grasa muy adherida.

Lo importante es la constancia: con una limpieza mensual y estos métodos naturales, tu horno va a lucir siempre como nuevo.

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