La arrancas.
La maldices.
Le echas veneno para matarla.
Error fatal.
Ese invasor desaliñado y peludo que brota entre las piedras de tu patio no es una plaga: es Euphorbia hirta, la “hierba del asma” que ha salvado a millones en aldeas rurales mientras la gran industria farmacéutica miraba hacia otro lado.
Durante más de 2.000 años, chamanes africanos, madres filipinas y abuelas indias han preparado infusiones con sus hojas para abrir las vías respiratorias en minutos, duplicar las plaquetas del dengue en pocos días y cerrar heridas infectadas sin dejar cicatrices.
¿Y ahora? Laboratorios de todo el mundo compiten por patentar su cóctel de flavonoides, taninos y terpenoides: un arsenal natural que deja en ridículo a los antibióticos y los inhaladores.
Sigue leyendo. En los próximos 8 minutos descubrirás 10 beneficios probados en batalla, la receta exacta de té de 5 minutos que detuvo la tos asmática de un niño, 15 aplicaciones avanzadas desde ungüentos para la piel hasta escudos inmunitarios, y el reto de 30 días “de la cosecha a la curación” que convierte tu jardín en una farmacia viviente.
Conoce al Gladiador Verde: Euphorbia hirta al descubierto
Nombre botánico: Euphorbia hirta (familia Euphorbiaceae)
Nombres comunes: hierba del asma, tawa-tawa, hierba peluda, “snakeweed”
Hábitat: Regiones tropicales; suele crecer en grietas, caminos y campos donde pocas plantas prosperan.
Apariencia: Planta de 15–45 cm de altura, tallos con vellos finos, pequeñas flores rosadas y un látex blanco característico.

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